Una Vida de Dedicación, Amor y Fortaleza
Con profundo amor y un eterno agradecimiento, recordamos la vida de María Hazel Briseño Pacheco, quien nació el 27 de septiembre de 1947 en la Ciudad de México, hija del señor Juvenal Briseño Ruiz y la señora María del Carmen Pacheco Sánchez, y hermana de dos maravillosos seres con quienes compartió los lazos inquebrantables de la familia.
Desde joven, mostró una inquietud por el crecimiento personal y la superación. Cursó sus estudios de primaria, secundaria y la carrera educación normal así como en la Libre de Oficinistas, forjando la base de una ética de trabajo que marcaría su vida. Su dedicación la llevó al Instituto Mexicano del Seguro Social, donde sirvió con responsabilidad y entrega durante 27 años. la distinguieron siempre sus virtudes, su profesionalismo y su disposición incansable para realizar cada una de sus funciones.
Pero más allá de sus logros profesionales, fue, ante todo, una luchadora incansable. Su fortaleza de carácter se manifestó en cada desafío que la vida le presentó, superando retos con una entereza admirable. Su dedicación a la vida era tal que ni siquiera su propio padecimiento pudo detener su espíritu fuerte y amoroso.
El verdadero legado, reside en el amor que demostró en todas sus formas. Fue el pilar de una familia a la que amó profundamente: madre devota de dos hijas, tía cariñosa de dos sobrinos, abuela dedicada de cinco nietos y bisabuela dichosa de dos bisnietos. Su capacidad de amar, guiar y apoyar fue infinita, y su memoria vivirá por siempre en el corazón de cada uno de ellos.
María Hazel Briseño Pacheco partió de este mundo, pero su ejemplo de fuerza, dedicación y amor incondicional permanece como una luz que continúa guiando a su familia. Su vida fue un testimonio viviente de que el amor verdadero se demuestra con hechos y que la fortaleza del espíritu puede superar cualquier obstáculo.
Descansa en paz. Tu recuerdo es y será siempre nuestro más grande tesoro.