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Maria Hazel Briseño Pacheco

27 de Septiembre de 1949 – 19 de Septiembre de 2024

Para una mujer única e irrepetible
El cielo recibió a una alma bella.

María Hazel Briseño Pacheco
27/09/1947 – 19/09/2024

Su partida nos deja un vacío profundo, pero su vida nos deja un tesoro invaluable: un legado de Amor inquebrantable, Fortaleza ante la adversidad, Entereza de carácter y una Entrega sin condiciones.

Atesoramos el honor de haberla conocido en todos sus roles: Hija, Hermana, Madre, Abuela, Bisabuela y Amiga. Su presencia marcó nuestras vidas de una manera única e irrepetible.

Fue despedida el 19 de septiembre de 2024, acompañada por el amor de su familia.

Honrando su último deseo, sus cenizas encontrarán la paz eterna en el mar Caribe de Cancún, Quintana Roo, el 4 de octubre de 2025.

Nuestra familia expresa su más sincero agradecimiento por cada muestra de cariño, apoyo y solidaridad recibida en este tiempo de dolor. Bendita seas por siempre.

Descansa en la paz
Te amamos.

Biografía

Una Vida de Dedicación, Amor y Fortaleza

Con profundo amor y un eterno agradecimiento, recordamos la vida de María Hazel Briseño Pacheco, quien nació el 27 de septiembre de 1947 en la Ciudad de México, hija del señor Juvenal Briseño Ruiz y la señora María del Carmen Pacheco Sánchez, y hermana de dos maravillosos seres con quienes compartió los lazos inquebrantables de la familia.

Desde joven, mostró una inquietud por el crecimiento personal y la superación. Cursó sus estudios de primaria, secundaria y la carrera educación normal así como en la Libre de Oficinistas, forjando la base de una ética de trabajo que marcaría su vida. Su dedicación la llevó al Instituto Mexicano del Seguro Social, donde sirvió con responsabilidad y entrega durante 27 años. la distinguieron siempre sus virtudes, su profesionalismo y su disposición incansable para realizar cada una de sus funciones.

Pero más allá de sus logros profesionales, fue, ante todo, una luchadora incansable. Su fortaleza de carácter se manifestó en cada desafío que la vida le presentó, superando retos con una entereza admirable. Su dedicación a la vida era tal que ni siquiera su propio padecimiento pudo detener su espíritu fuerte y amoroso.

El verdadero legado, reside en el amor que demostró en todas sus formas. Fue el pilar de una familia a la que amó profundamente: madre devota de dos hijas, tía cariñosa de dos sobrinos, abuela dedicada de cinco nietos y bisabuela dichosa de dos bisnietos. Su capacidad de amar, guiar y apoyar fue infinita, y su memoria vivirá por siempre en el corazón de cada uno de ellos.

María Hazel Briseño Pacheco partió de este mundo, pero su ejemplo de fuerza, dedicación y amor incondicional permanece como una luz que continúa guiando a su familia. Su vida fue un testimonio viviente de que el amor verdadero se demuestra con hechos y que la fortaleza del espíritu puede superar cualquier obstáculo.

Descansa en paz. Tu recuerdo es y será siempre nuestro más grande tesoro.